En la sociedad japonesa de hoy en día son tantos los millones de habitantes que habitan, que de una forma casi autonoma los humanos parecen robots pues están aconstubrandos a hacer todos los días la misma rutina.
Debemos saber que Japón es una mundo de costumbres culturales muy distintas a las Occidentales como por ejemplo una vez leí que en el metro para ir al trabajo no hablan o que tampoco lo hacen al subir en un ascensor con alguien.
Pero esto no quiere decir que sean infelices simplemente están educados a ser así.
Sin embargo, en esta misma sociedad de la que estamos hablando y en Tokio concretamente que es donde se centra la película existen agencias que no son matrimoniales sino que tienen como objetivo principal a hacer feliz a unas pocas personas dentro de este mundo como digo a veces muy esquematizado.
Estas agencias son las famosas "Rental Family" que tienen como meta contratar a personas para acompañar a otras durante un breve tiempo y establecer con ellas ciertos vinculos para hacerlas felices en los ultimos momentos de su vida como por ejemplo a través de los recuerdos de su juventud en un viaje fascinante o buscar la belleza de las relaciones humanas entre una niña y un adulto totalmente desconocidos pero que se terminan queriendo como padre e hija quizás por aquel arraigo que ambos nunca tuvieron.
La interpretación sublime de Brendan Fraser como hombre grande y bonachon que es contratado por esta agencia da a la historia como digo una energia vital de emociones, sentimientos, felicidad, esperanza y armonia con algunas historias que nos conmueven y que no detallaré más porque haría spolier pero en las que se establecen aunque sean durante muy breve tiempo ciertos lazos humanos de conexión e identidad.
Eso sí, debemos saber que al final la vida es muy distinta y es que este hombre que ha sido contratado por esta agencia no debe caer en el error de sentir más de lo debido pues lo que hace es fruto de su trabajo sin más.

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